Acoso escolar
El acoso escolar puede ser físico.
El acoso escolar (también conocido como hostigamiento escolar,
matonaje escolar, matoneo escolar o por su término inglés bullying)
es cualquier forma de maltrato
psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma reiterada a lo largo
de un tiempo determinado. Estadísticamente, el tipo de violencia dominante es
el emocional y se da mayoritariamente en el aula y patio de los centros
escolares. Los protagonistas de los casos de acoso escolar suelen ser niños y
niñas en proceso de entrada en la adolescencia (12-14
años), siendo ligeramente mayor el porcentaje de niñas en el perfil de
víctimas.
El acoso escolar es una especie de tortura, metódica y
sistemática, en la que el agresor sume a la víctima, a menudo con el silencio,
la indiferencia o la complicidad de otros compañeros.
Este tipo de violencia escolar se caracteriza, por tanto, por una
reiteración encaminada a conseguir la intimidación de la víctima, implicando un
abuso de poder en tanto que es ejercida por un agresor más fuerte (ya sea esta
fortaleza real o percibida subjetivamente) que aquella. El sujeto maltratado
queda, así, expuesto física y emocionalmente ante el sujeto maltratador,
generándose como consecuencia una serie de secuelas psicológicas (aunque estas
no formen parte del diagnostico); es común
que el acosado viva aterrorizado con la idea de asistir a la escuela y que se
muestre muy nervioso, triste y solitario en su vida cotidiana. En algunos
casos, la dureza de la situación puede acarrear pensamientos sobre el suicidiio e incluso su materialización,
consecuencias propias del hostigamiento hacia las personas sin limitación de
edad.
Causas
El agresor: características
psicológicas y entorno familiar
Aunque el acosador escolar no tiene por qué padecer ninguna enfermedad
mental grave, presenta normalmente algún tipo de psicopatologia
Fundamentalmente, presenta ausencia de empatia y algún
tipo de distorcion cognitiva
La carencia de empatía explica su incapacidad para ponerse en el lugar
del acosado y ser insensible al sufrimiento de este.
La presencia de distorsiones cognitivas tienen que ver con el
hecho de que su interpretación de la realidad suele eludir la evidencia de los
hechos y suele comportar una delegación de responsabilidades en otras personas.
Así, normalmente responsabiliza de su acción acosadora a la víctima, que le
habría molestado o desafiado previamente, con lo que no refleja ningún tipo de
remordimiento respecto de su conducta (los datos indican que, aproximadamente,
un 70% de los acosadores responden a este perfil).
La psicología actual, por otra parte, identifica en los acosadores
escolares la existencia probable de una educación familiar permisiva que les
puede haber llevado a no interiorizar suficientemente bien el principio de
realidad: los derechos de uno deben armonizarse con los de los demás. La
consecuencia es la dificultad para ponerse en el lugar del otro por una
carencia de altruismo vinculada a
un ego que crece a costa de los demás, meros instrumentos a su servicio,
y que tiene un umbral de frustacion muy bajo.
Algunos autores denominan a este tipo de niño como niño tirano
El niño mal educado en la familia probablemente reproducirá en la
escuela los hábitos adquiridos. Ni respetará, ni empatizará con los profesores,
ni con sus compañeros. Sus frustraciones quizá le lleven a elegir un cabeza
de turco. A menudo será aquel compañero que le haga patentes sus
limitaciones y carencias, o que, simplemente, le parezca vulnerable
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